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La testosterona es la hormona sexual tradicionalmente masculina. El déficit de dicha hormona supone ciertos riesgos para el hombre, sin embargo, estudios recientes alertan sobre el peligro de administrarla. Recientemente se han publicado diversos artículos que alertan sobre el aumento del riesgo de infarto cerebralinfarto de miocardio e incluso la muerte, en hombres en tratamiento con testosterona. Estos estudios fueron diseñados retrospectivamente, emplearonendpointscompuestos –losendpointscompuestos son variables estadísticas difíciles de interpretar-, y acabaron indicando que tratarse con testosterona podría suponer un riesgo para la salud. Sin embargo, también existen numerosos artículos que afirman y demuestran que, la testosterona, no solo no supone un riesgo, sino que puede ser beneficiosa en la esfera sexualcardiovascular y para la próstata.

TESTOSTERONA, MALA FAMA

Desgraciadamente la testosterona tiene una inmerecida mala fama que viene de largo. A pesar de los estudios del grupo de la Dra. Molly Shores, indicando que la testosterona baja era un factor de riesgo de muerte, tradicionalmente se la ha relacionado con el cáncer de próstata, y actualmente sus detractores vuelven a la carga con supuestos riesgos para la salud vascular.

ESTÁ MUY DEMOSTRADO QUE LA TESTOSTERONA NO ES PELIGROSA PARA LA PRÓSTATA

Nuestro grupo tiene una amplia experiencia (publicamos varios artículos en 2013 analizando la relación entre testosterona y cáncer) en el uso de testosterona en hombres de alto riesgo de cáncer o tratados de cáncer de próstata, con resultados muy positivos. De manera parecida a los resultados publicados en la literatura científica, la testosterona no constituye un riesgo –más bien lo contrario- para la próstata.

LA TESTOSTERONA, ALIADA DEL CORAZÓN

Respecto al tema de salud vascular, un hecho consistente a lo largo de la literatura científica en este tema es que los estudios bien diseñados –incluso en pacientes de riesgo- concluyen que, la testosterona no solo no es perjudicial, sino que es beneficiosa. Recientemente, dos estudios publicados han indicado que el tratamiento con testosterona disminuye el riesgo de muerte. Hace unos meses, un grupo alemán publicó que el tratamiento con testosterona ayudaba a perder peso, además de disminuir la cantidad de grasa corporal (dos importantes factores de riesgo cardiovascular).

DAR TESTOSTERONA A QUIEN LA NECESITA

El déficit de testosterona es una enfermedad que tiene unos criterios diagnósticos muy estrictos. El tratamiento con testosterona, en hombres sobretodo a partir de los 50 años, está demostrado que mejora algunos de los problemas causados por esta enfermedad: osteoporosis, pérdida de masa muscular, obesidaddisfunción eréctil y un largo etcétera. El problema probablemente radica en la proliferación de esteroides anabolizantes y su uso indiscriminado por parte de profesionales poco cualificados en algunos entornos. El uso de compuestos no aprobados, adquiridos por vías no controladas (internet, la más habitual) y gestionados por profesionales de escasa preparación constituye un serio peligro para la salud.
Por el contrario, dar testosterona a quien la necesita parece beneficiar enormemente -hay una abrumadora cantidad de artículos que lo demuestran- no solo en la esfera sexual sino también en el ámbito cardiovascular y prostático.

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