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Uno de los problemas de la medicina actual es la polimedicación. Cada vez son más las personas que toman múltiples fármacos, siendo los ancianos un grupo especialmente afectado por este hecho. Por ello se han inventado miles de métodos para que los pacientes no dejen de tomar las pastillas que necesitan: recetas con esquemas, calendarios, pastilleros, alarmas, etc. Una de las formas de mejorar la adherencia a la medicación y evitar su olvido o abandono es la unificación de los medicamentos en pastillas / cápsulas únicas. En urología ya son varios los fármacos que se pueden consumir de este modo. Echemos una ojeada al tema.

No hay que irse a ejemplos muy complejos para observar que dichas asociaciones son más corrientes de lo que parecen. En algunos casos, como el de los antibióticos, se trata de asociaciones para mejorar el efecto de los fármacos y evitar sus resistencias, como la amoxicilina-ácido clavulánico (dos antibióticos distintos). Para otro tipo de infecciones, como es el caso del VIH, existen fármacos combinados de dos o tres compuestos para que sean más sencillos de tomar y el paciente presente una buena adherencia al tratamiento.

En patologías cardiovasculares también se han formulado varios comprimidos que incluyen diferentes compuestos con un efecto sinérgico y que antes se empleaban por separado. Así, encontramos pastillas con diuréticos y otros antihipertensivos (enalaprilo + hidroclorotiazida es bastante común), o comprimidos que incluyen un betabloqueante, un fármaco para el colesterol y un antihipertensivo.

En el caso de la urología, existen formulaciones orientadas al tratamiento de los síntomas de tracto urinario inferior (es decir: micción nocturna frecuente, chorro fino, micción diurna con urgencia, sensación de vaciado incompleto, dificultades para vaciar la vejiga, etc.). Una de las combinaciones más habitual es el uso de un fármaco tipo finasteride/dutasteride (que ayudan a disminuir el tamaño prostático a medio-largo plazo) y un alfabloquante tipo tamsulosina (que facilitan la salida de la orina a su paso por la uretra prostática). Esta combinación ha demostrado ser muy útil en pacientes con síntomas moderados-severos, próstata mayores de 40 gramos y PSA superiores a 1.5, por lo que parece razonable que exista un comprimido que facilite su administración conjunta.

Otros fármacos en este ámbito se orientan al tratamiento de los síntomas de llenado vesical (como la urgencia, la nocturia o la incontinencia), sobre todo cuando se combinan con síntomas de dificultades de vaciado (chorro fino, dificultad para iniciar la micción, etc.). En estos casos se combinan fármacos anticolinérgicos (que disminuyen la contractilidad vesical, inhibiendo la sensación de micción frecuente y urgente) y alfaboqueantes. Además, estos fármacos también se han empezado a probar para su utilización cuando se es portador de un catéter ureteral por una litiasis (se disminuyen los síntomas que el catéter puede producir (irritativos) y se facilita la expulsión de la piedra).

Como podéis ver, estos pequeños avances son los que intentan hacer las enfermedades más llevaderas, en este caso facilitando su tratamiento. No obstante, a veces el precio de dichas combinaciones es un tanto superior al de los fármacos por separado. Por ello, hay que valorar en cada caso qué pacientes se pueden beneficiar de combinaciones de este tipo.

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