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El quiste renal simple es un hallazgo muy frecuente detectado mediante pruebas de imagen rutinarias. Pueden ser únicos o múltiples y aparecer a cualquier edad. Se trata de una patología benigna que no suele requerir ningún tratamiento específico. En la mayoría de los casos, se suelen identificar de manera incidental en una ecografía renal realizada por otro motivo. El contenido de dichos quistes es líquido.

No suele producir síntomas a menos que tengan un tamaño grande (>6cm) o se compliquen. Las complicaciones son infrecuentes y suelen consistir en el sangrado intraquístico o la sobreinfección del mismo. Habitualmente aparecen de forma esporádica sin una causa subyacente aunque en ocasiones pueden surgir en relación a otras patologías (p.ej. enfermedad quística adquirida, poliquistosis renal, etc…).

El diagnóstico de quiste renal simple se puede realizar con una ecografía, pero en caso de dudas, se puede confirmar con una Tomografía Computerizada (TAC). Ésta última permite la administración de contraste endovenoso para poder evaluar la posible captación del quiste. Un quiste simple benigno no tendrá captación de contraste. La Clasificación de Bosniak permite estratificar cada tipo de quiste según el riesgo de malignización en función del tamaño, la presencia o no de calcificaciones/tabiques, y la captación de contraste.

Tal y como hemos comentado, el  quiste renal simple benigno (Bosniak I) no tiene riesgo de malignización y no requiere un tratamiento específico. En quistes con Bosniak > I se recomienda acudir al especialista para valorar la actitud terapéutica u ofrecer un seguimiento adecuado.

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