Chlamydia trachomatis o por qué no te puedes fiar.

Chlamydia trachomatis, una bacteria que produce blenorragia, ardor en el pene… y que es una de las primeras causas de enfermedad de transmisión sexual en el mundo… pero que muchas veces no da síntomas.

¿Epidemiología y cómo se contagia Chlamydia trachomatis?

Es probablemente una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes, sin embargo está pobremente mesurada dada la ausencia de síntomas y la dificultad de su diagnóstico. La Chlamydia trachomatis es una bacteria que se trasmite por vía sexual, que puede afectar tanto a hombres como mujeres. Se contagia durante el sexo oral, vaginal o anal con alguien que tiene la infección. La única manera de prevenir su infección es mediante el uso de condones.

Sin embargo, la gran mayoría de las infecciones no generan ningún síntoma, volviéndose así es un germen asintomático que puede colonizar gran cantidad de personas sin ser descubierto.

En Estados Unidos la frecuencia es aproximadamente de 449 casos cada 100,000 habitantes, mientras que en China hay 2 casos por cada 200 habitantes. En España no conocemos su frecuencia exacta, sin embargo su colonización e infección es frecuente es jóvenes sexualmente activos con más de 2 parejas sexuales.

Los factores de riesgo para contraer esta infección son edad menor de 30 años, tener múltiples parejas sexuales, nivel de educación medio/bajael no uso de preservativo.

Junto al gonococo, germen causante de la gonorrea, la Chlamydia es el germen que causa uretritis con mayor frecuencia.

Síntomas de Chlamydia trachomatis ¿Qué enfermedad causa?

En general, la clamidia no suele presentar síntomas, por lo que puede no darse cuenta que está infectado. Ese es el principal problema ya que podemos permanecer sin síntomas e ir infectando al resto de nuestras parejas sexuales al no usar ningún tipo de protección. Cuando provoca síntomas puede generar infección uretral (blenorragia), dolor o ardor a la micción o incluso fiebre, un cuadro conocido como uretritis no gonocócica.

Además de la uretritis, Chlamydia trachomatis pueden causar otro tipo de infecciones, como proctitis (inflamación del recto), epididimitis (inflamación del epidídimo), prostatitis y artritis reactiva (o síndrome de Reiter), que ocurre en aproximadamente 1% de los pacientes con uretritis por Chlamydia.

Esta infección no suele dejar secuelas, sin embargo hay casos descritos de estenosis (cicatriz) de uretra. Si hemos sufrido la infección en el pasado no estamos inmunizados, podemos reinfectarnos infinitas veces.

Chlamydia en mujeres.

Los síntomas en las mujeres incluyen: 

  • Flujo vaginal anormal, que puede tener un fuerte olor.
  • Sensación de ardor al orinar.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Si la infección se propaga, es posible presentar dolor abdominal bajo, dolor durante las relaciones sexuales, náuseas o fiebre.
  • En las mujeres, una infección de clamidia no tratada puede propagarse al útero y trompas de Falopio, causando enfermedad inflamatoria pélvica. Esta condición puede causar daños permanentes en el sistema reproductor. Esto puede provocar dolor pélvico crónico, infertilidad y embarazo ectópico.
  • Además las mujeres también puede transmitir clamidia a su bebé durante el parto.

Chlamydia en hombres.

 Los síntomas en los hombres incluyen: 

  • Secreción del pene
  • Sensación de ardor al orinar
  • Ardor o picazón alrededor de la abertura del pene
  • Dolor e inflamación en uno o ambos testículos, aunque esto es menos común
  • Si la clamidia infecta el recto puede causar dolor rectal, secreción y/o sangrado tanto en hombres como en mujeres.

¿Cómo se diagnostica la Chlamydia? ¿Qué tengo que hacer?

Al igual que todas las infecciones de transimisión sexual, el paciente deberá ser evaluado por un médico que realizará las pruebas diagnósticas necesarias y un tratamiento inmediato.

Para el diagnóstico de uretritis generalmente basta con la clínica, aunque se suele realizar un frotis de uretra o vagina con un hisopo y para una posterior tinción de Gram.

Tratamiento de la Chlamydia.

De forma empírica, el paciente joven será tratado con anbitiótico oral durante el tiempo decidido por el médico, dependiendo de la gravedad de la infección. En general el tratamiento se realiza cubriendo gonorrea y chlamydia, por lo que se suele preferir ceftriaxona + azitromicina.

Además se recomienda el tratamiento de la pareja sexual a la vez.

Es importante hacer el screening de las otras ETS que pueden coinfectar, como VIH, sífilis, VPH.

Un saludo,

Eduardo


Eduardo García Cruz - Doctoralia.es Ir arriba